Ir al contenido principal

El test del marshmallow.


 

En los años 60  el profesor Mischel de la Universidad de Stanford en Estados Unidos desarrolló un experimento que revolucionó la visión que se tenía de los factores que predecían que una persona pudiera lograr el éxito, tanto académico como emocional y social.
Tomó un grupo de niños de 4 años, les entregó a cada uno un marshmallow (en español, malvavisco, golosina dulce) y les hizo la siguiente propuesta: si eran capaces de esperar 20 minutos sin comerse la golosina, les daría otra. Si no eran capaces de esperar y se la comían, no recibirían una segunda como recompensa. Se quiso comprobar qué niños eran capaces de demorar sus deseos y quiénes eran más impulsivos. La estadística dice que dos de cada tres niños no aguantan la espera y se comen el malvavisco, sólo un tercio espera para recibir el otro. Lo interesante de este experimento es que pasados unos años, cuando estos mismos niños  estaban en la universidad o comenzando su vida laboral, descubrieron que aquellos que habían esperado para obtener otro marshmallow eran los más exitosos, tenían mejores calificaciones o el mejor empleo. Los dos tercios que habían sido incapaces de esperar eran los que tenían peor empleo y menos éxito personal.
Hay que tener en cuenta que la conclusión a la que se llegó después del seguimiento de los niños al cabo de los años demuestra una correlación: los que pasaron la prueba tuvieron más éxito en la vida, no una causalidad: si se pasa la prueba se tendrá éxito en el futuro, ya que se puede aprender a esperar  la recompensa futura.
El hallazgo más importante es lo que se ha llamado el Principio del Éxito, que dice que las personas que tienen la habilidad para aplazar la gratificación son los más propensos a tener éxito, la disciplina personal de quien construye al largo plazo y prefiere una gratificación final más importante frente a una recompensa en el corto plazo, inmediata.
Video: Youtube, montaje de la prueba del marshmallow.



¿te ha gustado este artículo? compártelo  haciendo click en google+, twitter, o en facebook "Me gusta"


y pon tu comentario en Comments

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las emociones. La teoría de James-Lange

Una emoción es un proceso que implica una serie de condiciones desencadenantes o estímulos relevantes (lo que nos produce la emoción), la existencia de experiencias subjetivas o sentimientos, diversos niveles de procesamiento cognitivo (lo que pensamos), cambios fisiológicos o activación (los cambios en el organismos), patrones expresivos y de comunicación, que tienen efectos motivadores, es decir, movilizan para la acción, y una finalidad: la adaptación de la persona que siente esa emoción al ambiente en continuo cambio.

Adivinando lo que piensas. La estructura de nuestra memoria

Circula en Internet un email (también me ha llegado por Whatsapp!) con una prueba mental de sumas aritméticas con un final sorprendente. No cuento más, quien la quiera realizar está a continuación y para el que la conozca o para el que no le apetezca poner a trabajar un poco sus neuronas puede ir al final de post  donde podrá leer algo sobre las teorías que explican cómo almacenamos nuestro conocimiento en la memoria.

CUANDO L@S DOCENTES GRITAN

Hace unos días  en la puerta enorme de una escuela, colegio, centro escolar como lo conozcan, estaba esperando que me abrieran para poder retirar a mis hijas a la hora de salida del turno escolar, habíamos unas diez madres afuera esperando, sonó el timbre y se escucho a los niños y niñas caminar y hablar hacia la puerta, eso es normal, lo que no era normal eran los gritos de la maestra que les decía a gritos: "Formense, escúchenme  no se van si no se forman!!, se callan!!! pero están sordos!!! los gritos siguieron durante diez minutos, entre los pedidos desaforados de la docente y el habitual barullo de los niños, retardó la salida diez minutos amenazándoles que no saldrían si no se callaban, finalmente consiguió que nadie hablara, la maestra que gritaba abrió la puerta y nos brindó una mirada desafiante a las madres que creo yo también teníamos miedo que nos gritara, tomamos a nuestros hijos y salimos de ahí.