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Miedos efímeros

Futuristic stairs 



La vivencia de un hecho traumático puede producir recuerdos de miedo en la memoria. Richard L. Huganir, director del Departamento de Neurociencas de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore descubrió que unas proteínas eran las responsables de esos recuerdos. La investigación se basó en experimentos con ratas, identificando las proteínas en un area del cerebro, la amigdala, que es una zona localizada en la profundidad de los lóbulos temporales y que es  responsable, entre otras cosas, del condicionamiento al miedo. Cuando sometían al animal a un ruído fuerte e inesperado que les provocaba miedo observaron que se activaban unas  células de la amigdala. Esta actividad estaba asociada al aumento de la producción de estas proteínas, principalmente de las AMPARs, dándose el valor más alto a las 24 horas de provocar la sensación de miedo, y desapareciendo a los dos días.

Richard Huganir sugiere en esta investigación que en un futuro cercano se podría eliminar el recuerdo del miedo  mediante la eliminación de estas proteínas, y así debilitar las conexiones en el cerebro creadas por el trauma sufrido: "nuestro estudio describe los mecanismos moleculares involucrados en la memoria de miedo y la posibilidad de manipular esos mecanismos con fármacos para tratar problemas como el trastorno por estrés post-traumático".

 El estudio fue publicado en la revista científica Science en 2010. Foto de Davic (flickr.com)

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Psicología-Psychology blog

Comentarios

  1. Me parece super interesante el artículo, si que a veces hay sensaciones que nos dan miedo desde siempre, reconozco que yo tengo varias fobias innecesarias y que no se por qué están ahi pero que me acompañan desde siempre :S

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  2. Sí, los miedos se aprenden, por experiencias propias, por experiencias que vemos en los demás, pero además traemos desde que nacemos unos miedos, digamos, heredados de nuestros antepasados, como el miedo a animales como las serpientes o las arañas, que aún perdura en nuestros genes, curiosamente no le tenemos miedo a los enchufes, a pesar de que es mucho más probable morir electrocutado que por el veneno de una serpiente. Para quitarnos esos miedos tenemos las terapias de aprendizaje, o mejor dicho desaprendizaje, y quien sabe si en un futuro, como dice el estudio de este post, mediante fármacos.

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