Ir al contenido principal

Delirios, el efecto de Martha Mitchel.

-->

Los delirios son creencias o juicios falsos que una persona mantiene con gran convicción, que no se dejan modificar ni mediante la razón ni hechos concretos, con un contenido imposible o fantástico, y que produce una preocupación que le impide no pensar en ella. Además, no son compartidas por otras personas,  ya que, de ser así,  se podrían enmarcar dentro de las religiones u otras creencias de grupos.
Se clasifican según su contenido en delirios de ser controlado, idea delirante corporal ( p.e. mi cerebro está envenenado), idea delirante de celos, delirios de grandeza, de pobreza (pensamiento de que se ha perdido o perderá todas sus pertenencias), de referencia (p.e. cuando se piensa que todo el mundo está actuando alrededor de él mismo: ver un programa en la televisión y pensar que está dedicado a la persona que sufre el delirio, o si observa una coincidencia entre dos números no relacionados pensar que hay una conspiración contra ella), idea delirante extravagante, nihilista (en torno a la no existencia del yo o algunas de sus partes, p.e. el mundo ha llegado a su fin, y las ideas delirantes persecutorias. Otras son los delirios de culpa, el delirio de Sosías o síndrome de Capgras, en los que se piensa que las personas que le rodean son impostores, a pesar que mantener la apariencia de siempre,  y el delirio de amor o síndrome de Clerembault, en el que el paciente cree que alguien está enamorado de él.
Los delirios son temas centrales dentro de la psicopatología, pero hay problemas en cuanto a su comprensión, desde el punto de vista de su etiología (causas) y tratamiento. Un ejemplo de un caso diagnosticado como delirio fue el llamada efecto Martha Mitchel, esposa de un militar estadounidense, a la que se le diagnosticó que sufría algún trastorno psicopatológico por las acusaciones que hacía de actividades ilegales en la Casa Blanca. Finalmente se descubrió que tales denuncias eran reales, fue el llamado caso Watergate.
 Según Bell, “A veces hechos reales, por informes erróneos se supone que son síntomas de enfermedad mental”, debido a un “fracaso o incapacidad para verificar si los hechos han tenido lugar, no importa lo improbable que intuitivamente puede parecer al clínico dicho hechos. “. Por ejemplo, personas que manifiestan que son perseguidas por la delincuencia organizada, sufren la infidelidad de su pareja, o son vigilados por la policía.
  foto:http://www.flickr.com/photos/carol-pdc/2573783634/

Sígueme en twitter: @el_homosapiens

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las emociones. La teoría de James-Lange

Una emoción es un proceso que implica una serie de condiciones desencadenantes o estímulos relevantes (lo que nos produce la emoción), la existencia de experiencias subjetivas o sentimientos, diversos niveles de procesamiento cognitivo (lo que pensamos), cambios fisiológicos o activación (los cambios en el organismos), patrones expresivos y de comunicación, que tienen efectos motivadores, es decir, movilizan para la acción, y una finalidad: la adaptación de la persona que siente esa emoción al ambiente en continuo cambio.

Adivinando lo que piensas. La estructura de nuestra memoria

Circula en Internet un email (también me ha llegado por Whatsapp!) con una prueba mental de sumas aritméticas con un final sorprendente. No cuento más, quien la quiera realizar está a continuación y para el que la conozca o para el que no le apetezca poner a trabajar un poco sus neuronas puede ir al final de post  donde podrá leer algo sobre las teorías que explican cómo almacenamos nuestro conocimiento en la memoria.

CUANDO L@S DOCENTES GRITAN

Hace unos días  en la puerta enorme de una escuela, colegio, centro escolar como lo conozcan, estaba esperando que me abrieran para poder retirar a mis hijas a la hora de salida del turno escolar, habíamos unas diez madres afuera esperando, sonó el timbre y se escucho a los niños y niñas caminar y hablar hacia la puerta, eso es normal, lo que no era normal eran los gritos de la maestra que les decía a gritos: "Formense, escúchenme  no se van si no se forman!!, se callan!!! pero están sordos!!! los gritos siguieron durante diez minutos, entre los pedidos desaforados de la docente y el habitual barullo de los niños, retardó la salida diez minutos amenazándoles que no saldrían si no se callaban, finalmente consiguió que nadie hablara, la maestra que gritaba abrió la puerta y nos brindó una mirada desafiante a las madres que creo yo también teníamos miedo que nos gritara, tomamos a nuestros hijos y salimos de ahí.