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Una semana sin Facebook

(Este artículo se publicó en Diario Sur el día 2/12/15).

A muchos les molestaría más estar sin Facebook toda una tarde que sin luz en casa a la hora de cenar.

El Instituto de Investigación de la Felicidad -Happiness Research Institute- de Dinamarca, formado por un grupo de sociólogos, políticos, filósofos y antropólogos, y cuyo fin es la búsqueda de los motivos de la felicidad y la calidad de vida del ser humano,  ha realizado recientemente un estudio sobre el efecto que podría tener la no conexión a Facebook durante toda una semana.

Contaron con 1095 voluntarios, que dividieron aleatoriamente en dos grupos, a uno se les aplicó la prueba, se les dejó sin Facebook una semana, el llamado grupo experimental, y el otro siguió su actividad normal en esta red social, lo que se llama en investigación el grupo control. Los datos de los participantes son abrumadores: el 94% usa a diario la red social, el 78% la usa al menos media hora al día, el 61% publica su lado bueno en la red, y el 69% prefiere publicar las fotos de sus experiencias vividas.

El objetivo del estudio ha sido averiguar cuales pueden ser los efectos en la percepción subjetiva de la felicidad o bienestar social, mediante la aplicación de unos tests a los participantes una vez terminando el experimento.

Después de una semana el grupo que no usó Facebook manifestó que su nivel de satisfacción y bienestar general había subido, en una escala de 1 a 10, de 7,56 a 8,12, mientras que el grupo control, sólo había variado de un 7,67 inicial, a 7,75.

El voluntarios del grupo experimental se sintieron también más felices, menos preocupados y depresivos, y más entusiasmados y sentían que disfrutaban más de la vida, perdían menos el tiempo, se sentían menos enfadados. Incrementaron su vida social, y estaban más satisfechos con ésta. Mejoraron en concentración.

Otro dato interesante encontrado con este estudio es que quedó patente que la envidia que sufren los que ven las bonitas historias de sus amigos en FB hace que se sientan frustrados, por lo que los autores del estudio recomiendan centrarse en lo que cada uno necesita y fijarse menos en lo que hacen los demás.

El problema de Facebook es que es una secuencia sin fin de vidas editadas y perfectas de nuestros amigos que distorsionan la vida real. Como en otras adicciones, hay que usarlo con moderación. Foto de Mkhmarketing

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