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Para qué sirven las emociones positivas

La psicología se ha ocupado poco de las emociones positivas, y en general de los aspectos positivos del funcionamiento humano, hasta hace pocas décadas se ha enfocado más hacia el estudio de los aspectos negativos -de ahí la denominación de psicología positiva- como los trastornos mentales. Esto se ha podido deber a que ha habido pocas investigaciones para averiguar para qué sirven las emociones positivas y los procesos positivos en general. En cuanto a las emociones negativas, se cree que su finalidad es la de disminuir repertorios de conducta (para así permitir la huida o la lucha eficaz ante un estertor). Las positivas servirían para ampliar y construir repertorios de pensamiento. Por ejemplo, la alegría permite explorar situaciones nuevas, jugar, tener relaciones más abiertas con otras personas, alentar el crecimiento de recursos intelectuales, emocionales e interpersonales. Están menos ligadas a acciones concretas, como ocurre con las emociones negativas, pero facilitan la puesta en marcha de conductas más flexibles, menos predeterminadas y ayudan a ampliar nuestros repertorios de conducta. En el ámbito clínico está la hipótesis de que si somos capaces de instalar, mantener o apoyarnos en elementos positivos, se puede favorecer el establecimiento de repertorios adaptativos y de un mejor funcionamiento en general.

Destaca el efecto amortiguador de las emociones positivas como efecto amortiguador del estrés, demostrado en diversos estudios de laboratorio sobre la reactivada cardiovascular, como por ejemplo el buen humos en condiciones de alto estrés.

Psicólogos experimentales han hallado los siguientes efectos derivados de experimentar estados afectivos positivos:

1. El juicio hacia los demás y hacia uno mismo es más indulgente.

2.Hace codificar y recuperar mejor recuerdos positivos.

3. Amplía el campo visual.

4. Genera un pensamento más flexible y creativo.

5. Genera más repertorios de conducta.

6. Permite el cambio por razones positivas, no como huida.

7. Reduce la duda.

8. Se generan conductas altruistas.

9. Permiten contrarrestar afectos negativos.

10. Se tolera mejor el dolor físico.

11. Favorece la resistencia ante las adversidades.

Fuente: Intervenciones clínicas basadas en la psicología positiva: fundamentos y aplicaciones. Carmelo Vázquez, Gonzalo Hervís y Samuel M. Universidad Complutense de Madrid.

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